La lucha continúa para afianzar los derechos adquiridos por las mujeres y avanzar en los que restan, con un Estado que tiene un rol fundamental para garantizarlos, expresó la exdirectora del Instituto Nacional de las Mujeres, Mariella Mazzotti, en diálogo con Info24. Aseguró que “es totalmente legítima la rabia y las ganas de cambiar esta situación”. Además, se mostró preocupada por el Sistema de Cuidados.
“Ninguna jovencita te va a desconocer que caminar por la calle en determinados lugares y a determinadas horas es peligroso para ellas y esto es algo que todos deberíamos comprender”, sintetizó Mazzotti para Info24, con un ejemplo cotidiano sobre el problema.
En ese sentido, expresó: “A las mujeres les diría que hay que seguir la lucha, que es un trabajo de reivindicaciones de derechos que merecemos, que no solo tienen que ser reconocidos sino garantizados, que el Estado tiene que tener un papel fundamental, que nos preocupa mucho el debilitamiento del Sistema de Cuidados, y que es totalmente legítima la rabia y las ganas de cambiar esta situación
Por otra parte, señaló que esta problemática no es solamente una cuestión de mujeres, sino de la organización del sistema social y económico y, por tanto, los varones tienen un papel activo para cumplir en cada ámbito, tanto para reforzar los cambios como para denunciar los retrocesos.
37 años de reivindicaciones
Mazzotti explicó que los institutos nacionales, con la ampliación de los derechos como su meta, son una construcción que se recuperó con el retorno de la democracia, en 1985. La política pública debe dirigirse a las mujeres reales, dijo la especialista, porque debe responder al conjunto de las necesidades de todas.
A esta construcción, se suman los estudios que demostraron que hay dimensiones que condicionan a mujeres y varones, con el término “género” como la categoría que permite el análisis de este vínculo. Para Mazzotti, ahora hay que ir hacia un paradigma de la igualdad, que incluya iniciativas con ésta perspectiva. Puso como ejemplo el programa sobre fútbol infantil que desarrolló el Instituto Nacional de las Mujeres cuando lo dirigió, que incorporaba la práctica conjunta, pero también la conceptualización de las miradas de género sobre el fútbol.
La cuestión del poder en las relaciones, y la problemática de la violencia, no es exclusiva de hombres y mujeres sino que está concretada en las instituciones, algunas altamente jerarquizadas como las Fuerzas Armadas o la Policía, con una verticalidad estricta por sus funciones y competencias que, si bien tienen relación, también incorporan conceptos del patriarcado, comentó. Ser mujer, ejemplificó, era motivo de expulsión de estos grupos.
Pero esta forma de construir relaciones sociales se repite en otras áreas del Estado y, si se busca la igualdad de género, se deben incorporar programas concretos que se propongan cambiar las condiciones de desigualdad y, al mismo tiempo, se debe transformar a sí mismo. Es por eso que toda la literatura que el Estado produzca debe incorporar el enfoque de género, acompañado por capacitación del funcionariado, justificó.
Los ámbitos universitarios también presentan logros y desafíos. Por ejemplo, la Escuela de Trabajo Social creó redes de docentes para incorporar estas problemáticas en el currículo. Eran los años 90. Hoy existen unidades académicas que sistematizan los temas de feminismos, tesis de grado o maestría sobre género, diplomaturas, cursos extracurriculares, etcétera. Pero aún se requiere un impulso más fuerte para que los planes de estudio incluyan la mirada de la igualdad de género. Reconoció avances concretos en materia de acoso sexual, con protocolos establecidos, aunque todavía hay más en el debe que en el haber.