Ajuste salarial para los trabajadores rurales no refleja los ingresos del sector agropecuario

trabajador rural

El convenio por dos años del sector rural confirmó un aumento de 4,4% para los trabajadores, cuando 2021 fue un año record en exportaciones para áreas como la ganadería o el arroz. "Obviamente no es un problema de plata", consideró el dirigente de Unatra, Marcelo Amaya, en diálogo con M24.

Previamente, el sindicato denunció los lineamientos promovidos por el Poder Ejecutivo en los Consejos de Salarios porque no reflejaban los excelentes datos del sector agropecuario durante 2021. Al final, la ronda inició con una pérdida de 4,4%. Además, en la tercera reunión, de la plataforma de los trabajadores rurales solamente quedó la recuperación salarial que, en definitiva, tampoco llegó, explicó Amaya a Menú Informativo.

Por ejemplo, según publicó el sindicato de peones de estancia, el salario más bajo es de 24.876 pesos y el más alto de 30.772 pesos, con un ficto por alimentación y vivienda mensual de 4.587 pesos.

"Obviamente no es un problema de plata", explicó Amaya. Rememoró las subvenciones por 140 millones de dólares para estos sectores, que se suman a los ingresos obtenidos el año pasado. Además, los productores arroceros aumentaron el precio por bolsa y la productividad por hectárea y la ganadería accedió a precios record, pero eso no se reflejó en el salario de los trabajadores.

El único parámetro que se tomó en cuenta, sintetizó Amaya, fue la lechería, pero "para el sector arrocero se ve que se tomó como medida el arroz con leche", ironizó. "No se justifica que el sector arrocero pague por debajo de la ganadería", explicó.

Con respecto al protocolo de tormentas, Amaya celebró el decreto del Poder Ejecutivo, pero indicó inconsistencias, como el trabajo bajo tormentas o el cruce de aguas crecidas, o la sugerencia para que el trabajador ponga su celular como elemento de urgencias cuando un trabajador no debería estar bajo una tormenta eléctrica.

La otra crítica está en quién debe detener las tareas que, en el decreto, se ubica en la figura del patrón o el capataz. Esto es un problema porque, explicó, es el sector que se resiste a incorporar cambios. Además, la suspensión de la tarea provoca el no pago del jornal, algo que se puede utilizar para recortar salario.

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