Los trabajadores opuestos al plan para redistribuir empleados en otras instituciones de salud no están en desacuerdo con la medida, pero solicitan que sea el último recurso, explicó Victoria Recalde, representante de estos agremiados. En la asamblea del lunes 10, también se aprobó la implementación de medidas de lucha, que serán confirmadas en las próximas semanas.
La última asamblea del año de la Asociación de Funcionarios de Casa de Galicia (Afuncag) presentó irregularidades, dijo Recalde a El Observador. La mesa directiva no leyó ni dejó leer mociones de asambleístas, se votó con papeletas irregulares como hojas de cuadernola, había gente que no podía votar como hijos de funcionarios, etcétera.
Por este motivo, la aprobación del plan de redistribución de trabajadores de Casa de Galicia fue objetada por 300 afiliados al sindicato que levantaron firmas para realizar una nueva convocatoria. Fue el lunes 10 y revocó la decisión. Ahora las negociaciones con el Ministerio de Salud Pública están detenidas, explicó el matutino.
La mediación de la Federación Uruguaya de la Salud permitió que la negociación entre las distintas corrientes sindicales de Casa de Galicia tuviera un cauce en la asamblea, que fue “más ordenada” que la anterior, aunque con “temperatura elevada” porque muchas familias dependen de la institución de salud, cerrada el 23 de diciembre por un juez de concursos.
En la asamblea, además, se votó la ampliación de la mesa directiva de siete a doce afiliados, y se dispuso que los integrantes de esta mesa sean los últimos en reubicarse. También confirmó la puesta en marcha de medidas de lucha, que al momento no fueron definidas.