Ricardo Lombardo, presidente de Antel durante el segundo gobierno de Julio María Sanguinetti, criticó a Gabriel Gurméndez, principal de la telefónica estatal en el gobierno de Jorge Batlle y que actualmente preside, por haber hecho cuentas "inconsistentes" a la hora de sumar el costo de la construcción de la Torre de las Telecomunicaciones.
La Torre de las Telecomunicaciones se pensó durante el segundo gobierno de Julio María Sanguinetti para instalar allí las oficinas de Antel y a la vez sumarle una nueva identidad arquitectónica a Montevideo.
En aquel entonces el presidente de la telefónica estatal fue Ricardo Lombardo, pero el proyecto se inauguró recién en el gobierno de Jorge Batlle, en 2002, y Gabriel Gurméndez (actual presidente de Antel) era quien presidía la empresa pública.
A la Torre de las Comunicaciones la prensa de la época le fijó un costo total de US$ 102.281.967,92, cerca del doble de lo que se informó en un principio. A raíz de postergaciones de la obra, el edificio terminó concretándose en medio de la peor crisis económica de la historia del país. Incluso Batlle sugirió venderlo.
A mitad del año 2003, se inauguró también un nuevo debate entre el Foro Batllista, sector que lideraba Sanguinetti y la histórica lista 15 de Jorge Batlle.
En el Correo de los Viernes, el ex mandatario por dos veces escribía sobre la Torre de las Telecomunicaciones que "es sin lugar a dudas, una obra excepcional" y que era "la única obra realizada recientemente en Uruguay de la que se ocupan libros y revistas internacionales de Arquitectura".
Además, el Foro advertía sobre la existencia de un ataque "desaforado" que apuntaba con "mentiras" sobre el costo de la obra que, recuerda, "se encareció en un 57% sobre su precio de adjudicación, o que los 65 millones de dólares originales se elevaron a ‘más de 200 millones’, o a ‘102 millones más IVA’. La gente no sabe cuánto dinero desapareció en la crisis bancaria o se perdió con la aftosa, pero escucha en cada noticiero las cifras mágicas ‘102’ y ’57′».
En aquel entonces el Foro aseguraba que el "precio de todo el complejo de seis edificios, un subsuelo y una plaza pública con anfiteatro, fue inferior a 79 millones de dólares; y el IVA no es un costo para quien, como Antel, lo descuenta. El incremento total en el precio fue del 20% sobre el adjudicado originalmente, y quien diga otra cosa falta a la verdad".
Por su parte, Lombardo cuestionaba la información que desde Antel brindaba el quincista Gabriel Gurméndez.
En aquella época Lombardo había enviado una carta al semanario Búsqueda en el que afirmaba que la cifra de 102 millones de dólares era errónea y se fundaba sobre "estimaciones de costos inconsistentes". "El costo total definitivo de todo el complejo edilicio alcanzó a los 84 millones de dólares (cifras redondas), es decir un 18,3 más que las previsiones iniciales", aseguraba.
Y proseguía: "Si de este total de 84 millones uno extrae el costo de las consultoras (Ott y CSI) arriba a 78 millones de dólares que es el total que se pagó a la empresa adjudicataria. Si de esos 78 millones de dólares se deduce el costo de los equipamientos y mobiliarios, se llega a 71 millones de dólares que es el total del costo de la obra civil de todo el complejo edilicio de más de 4 hectáreas".
Y concluía: "de esos 71 millones de dólares, 41 millones de dólares corresponden a la Torre", mientras que los 30 millones pertenecían a exigencias municipales, contribución a la cultura, edificio de usuarios y subsuelo.
En este sentido, Lombardo sostenía que para alcanzar la cifra de 102 millones de dólares Gurméndez "agregó las transferencias que Antel hizo a otras oficinas del Estado (AFE, BPS, Ejército) y las atribuyó como costo (…) si uno asumiera este discutible criterio, debería restar del total el ingreso que por la vía de transferencia Antel recibirá en breve cuando entregue su local sede a otro organismo del Estado, que, como dije, ha sido estimado en 20 millones de dólares. Además, si quisiera comparar las cifras de manera consistente, debería mantener los mismos criterios de principio a fin y no considerar la base sin las transferencias ni el costo de Ott y CSI (65 millones) y el numerador con las transferencias y el costo de esos consultores (102 millones que él declara) con lo cual llega a 57% de aumento".
Fuente: La Red 21 y prensa de la época.