Gustavo Adler, el jefe de la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Uruguay, dijo que existe margen para que otras empresas del Estado puedan mejorar su eficiencia y "garantizar una rentabilidad mínima" como sugiere ocurre en la institución pública petrolera.
A principio de octubre concluyó una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Uruguay, algo que se realiza de forma anual en los países que integran el organismo. El jefe de la misión del FMI fue el argentino Gustavo Adler, licenciado en Economía por la Universidad Nacional de Tucumán, trabaja para la institución desde el 2004 y en la actualidad es el subjefe de División del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo.
Consultado por El País acerca del sistema de fijación de precios de las tarifas de los combustibles, el precio de paridad de importación (PPI) calculado mensualmente por la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea), el funcionario del FMI sostuvo que hay que reformas a las empresas públicas para "reducir los costos de los servicios públicos y fomentar la inversión".
"El primer paso es identificar y reportar las causas de los costos adicionales que enfrentan las empresas estatales, por ejemplo, derivados de tarifas subsidiadas para ciertos sectores o de la mezcla de combustibles. El nuevo mecanismo de ajuste de precios de combustibles le pone un valor a estos costos adicionales y crea incentivos para que se introduzcan mejoras de eficiencia. Hay lugar para hacer reformas similares en otras empresas públicas, que mejoren la eficiencia y garanticen una rentabilidad mínima en las actividades comerciales", explicó al matutino.
Por otra parte, opinó que la economía uruguaya "está en un sendero de recuperación sólido" y de continuar así, la política monetaria "tendrá oportunidad de continuar su gradual endurecimiento y guiar la inflación hacia el rango meta, que parece alcanzable para el próximo año".