Después del adelanto que el ministro del Interior, Luis Alberto Heber, realizó sobre el plan para reducir los homicidios que incluye referentes barriales surgidos de personas rehabilitadas de prisión, las autoridades del Gobierno se vieron obligadas a respaldar un plan “en ciernes”, dijo en Nada que Perder el asesor en seguridad del Frente Amplio, Gustavo Leal. Calificó como improvisada la iniciativa porque ningún actor de la coalición defendió la propuesta.
El ministro del Interior informó en enero sobre el plan para contactar a expresos para reclutarlo y que colaboren en la reducción de los homicidios, que superaron los niveles anteriores a la pandemia. Los homicidios aumentaron un 25% durante 2022 en relación al año anterior.
Entrevistado por Nada que Perder, lunes a viernes desde las 08:00 de la mañana por M24, el asesor frenteamplista en materia de seguridad, Gustavo Leal, expresó que el plan fue mal presentado a los integrantes de la coalición de gobierno y a las autoridades policiales. Tampoco queda claro si es un proyecto del ministro o de las autoridades del Ministerio del Interior, ni el respaldo o participación del resto de integrantes de la coalición de Gobierno. Por otra parte, sostuvo que el audio del director nacional de Policía, Diego Fernández, demuestra que el resto de jefes de policía no comparte la propuesta.
“Creo que la forma en la cual se presentó el plan obligó a salir a defender una idea en ciernes, y él (por el ministro Heber) le puso un tono que motivó a salir con una contundencia que no es la adecuada”, expresó Leal.
El senador y líder de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos, puso dudas por la forma de presentar la información, la pertinencia de la propuesta y los eventuales resultados. Las dudas en estos tres aspectos fueron compartidos por el entrevistado.
Además, se presenta este programa luego de un supuesto plan en ejecución desde mayo de 2022 que no se sabe si existe, no hay una orden de operaciones sobre ese plan, advirtió Leal. “Es muy raro que a alguien se le ocurra presentar un plan de este tipo cuando se supone que tenía un plan en ejecución, y que falló”, dijo.
En el mejor de los casos, este proyecto con financiamiento exterior comenzaría en noviembre de este año. Sin embargo, el presidente Lacalle Pou, quien habitualmente comenta con la prensa sobre todos los temas, nunca mencionó este proyecto y ningún legislador de la coalición salió a respaldar la idea.
Este plan no escaló a política de Estado en ninguno de los países que lo aplicó
Este plan surge en 1995 con un epidemiólogo estadounidense que aplicó un sistema de referentes locales y promotores de salud en países africanos para detener los contagios de enfermedades como la tuberculosis o el cólera. La Organización Mundial de la Salud adoptó el plan y, tras diez años de aplicación, el médico retornó a Chicago, donde le presentaron los problemas de violencia en barrios latinos, para los cuales fueron aplicados planes adaptados al sanitario.
Pero, cuando este plan fue utilizado en América Latina, no se observó un éxito contundente, concluyó Leal. Mientras se menciona a la ciudad colombiana de Cali como un ejemplo, no se menciona que no fue aplicado a toda la ciudad sino solamente a dos barrios (Charcos Azules y Comuneros I), con un total de 20.000 personas, el 0,7% del total de la población de esa ciudad. En esos barrios se concentró el 2% de todos los homicidios de Cali, 22 casos. Durante la aplicación del plan, este delito bajó cuatro casos, de 22 a 18, en más de 1.000 por toda la ciudad.
El plan fue financiado con 160.000 dólares de un fondo no retornable del BID y lo ejecutó una ONG que incorporó un programa laboral que es similar a los “jornales solidarios”, pero dirigido a jóvenes sin empleo, que incorpora talleres para la mediación de conflictos.
Sin embargo, la evaluación del plan subraya que la reducción de cuatro casos no se puede adjudicar al programa, relató Leal en base a los documentos.
En Honduras lo hizo una iglesia, pero no en la ciudad hondureña de San Pedro Sula sino en algunos barrios, con un formato de “mediadores” que sirven para determinados conflictos. Leal recordó que la administración anterior implementó mediadores en los liceos para detener espirales de violencia dentro de la institución. Pero no se puede extrapolar este programa a un plan para reducir homicidios donde negocie directamente con jefes de bandas criminales para reducir homicidios.
De hecho, ninguna experiencia en América Latina escaló a política pública, concluyó.