Hay más personas en situación de calle con el gobierno actual, hablar de 4000 plazas en refugios da idea del crecimiento, dijo antropólogo

En el sistema político local “algunos hablan de internación involuntaria” al mismo tiempo que “muchas personas requieren atención sanitaria de salud mental por usos de drogas y no la obtienen” del Estado, por lo que “resulta demagógico e inapropiado hablar de internación involuntaria”, cuestionó el antropólogo Marcelo Rossal, colaborador del colectivo de personas en situación de calle Ni Todo Está Perdido, en Menú Informativo de M24.

Rossal contextualizó el tema señalando que “las personas que están en situación de calle son muy críticas en relación a todo el sistema de atención a las personas sin techo más allá del invierno o el verano”, y también son críticas con “cómo se ha conducido” el sistema “durante el actual gobierno pero también en relación al anterior, o sea que tienen críticas estructurales”.

No obstante, precisó, “en relación al actual, está claro que hay muchas más personas en situación de calle, lo muestran los censos pero también la realidad cotidiana, y desde el punto de vista del colectivo se advierte con mucha preocupación la existencia de muchas más personas jóvenes en la calle, con desatención de parte de los sistemas sanitarios” y “de refugios”.

El ministro de Desarrollo Social, Martín Lema, dijo recientemente que el llamado ´Plan Invierno´ está pensado para atender a más de 4.000 personas y al respecto, Rossal subrayó que “está claro que quedan personas fuera del sistema (…) por más plazas que pongan (…) y más allá de que haya intentos de atender a las personas o llamados telefónicos de los vecinos, siempre queda gente afuera; pero además, si hablamos de que hay 4000 plazas, nos da idea del crecimiento de la cantidad de personas en calle”.

El entrevistado puntualizó que “no” se conoce cuántas personas están quedando fuera de esas plazas, lo que “debería estudiarse, y sería algo que un censo en invierno de personas que quedan en calle podría determinar”.

Advirtió que “mientras no se emprenda una política de vivienda que sea inclusiva y que tome en cuenta a estas otras formas de habitar la sociedad, va a ser muy difícil que demos cuenta de este problema; máxime cuando hay mucha gente que no va a tener condiciones de integrarse fácilmente al mercado de trabajo por razones de salud mental, de quedar desafiliado en relación a su familia, a sus barrios, vínculos violentos con el mercado de las drogas; hay diferentes problemáticas que se han ido juntando, y que a veces se solapan, e incrementan la vulnerabilidad de las personas”, reflexionó.

Sobre ese aspecto recordó que “somos muchos los que podemos caer en una situación de calle si ciertos activos que tenemos, sociales, familiares, laborales, culturales, de conocimientos, de acreditación, de títulos, si esas cosas se caen podemos quedar en la calle”; y añadió que “un factor muy relevante” es la orfandad de quienes salen de las cárceles, “factor donde la responsabilidad es del Estado y de la sociedad, que no lo toma en cuenta; aumentamos sistemáticamente la población carcelaria pero no sabemos bien con qué futuro, qué trayectoria pensamos para un joven de 18, 19 años privado de libertad que va a salir a los pocos meses a una situación peor de la que estaba cuando entró”, casos que “vemos cotidianamente en la calle”.

Algo similar sucede con quienes están en calle siendo objeto periódico o puntual de “encierro manicomial”, es decir “qué pasa con las personas que salen del sistema de salud mental y no encuentran refugio, literalmente; y hay también un fenómeno que hemos advertido en estos últimos tiempos que tiene que ver con muchos jóvenes en situación de calle”, reiteró Rossal.

El antropólogo cuestionó además que “en un momento” como el presente, en el que “algunos hablan de hacer una internación involuntaria de las personas, muchas personas requieren atención sanitaria de salud mental, por usos de drogas, y no la obtienen; entonces para el colectivo resulta demagógico e inapropiado hablar de internación involuntaria”, valoró.

Asimismo alertó que otra vez “se ve adolescentes en la calle, un problema que Uruguay había solucionado bastante bien, generalmente con medidas universales”; apuntó que “hay una novedad ahí: jóvenes, adolescentes y también familias”, observándose en “el mercado de reciclaje, alrededor de los contenedores de basura, la búsqueda en el centro, eso ha vuelto al país”.

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