El presidente de la delegación uruguaya en la Comisión Técnica Mixta (CTM) de Salto Grande, Carlos Albisu, ejerce su función de manera tan discrecional como haber hecho ingresar allí a 9 ediles blancos y moverse en el ámbito mediático como si estuviera compitiendo con el intendente local, Andrés Lima, quien no obstante entiende que el gobierno nacional frentista erró durante 15 años por no haber hecho lo mismo que hace aquel, aseguró en INFO24 la presidenta del Frente Amplio (FA) salteño, Mónica Cabrera.
Cabrera contó acerca del asunto que “al principio todos los ingresos eran herreristas, luego empezó a incluir a algún compañero de él el senador (Germán) Coutinho, y después Cabildo Abierto, o sea que están todos los partidos de la coalición involucrados en esta situación”; de modo tal que, por esa vía, la CTM “es una gran bolsa de trabajo, adonde en realidad va a parar gente sin la preparación adecuada para el organismo de que se trata”.
“Incluso la bancada de Diputados del FA hizo un pedido de informe a través de Cancillería”, dado el carácter binacional de la CTM, para acceder a datos oficiales de la situación, pero “la explicación” de la Secretaría de Estado fue “más que nada financiera, (…) no se habla para nada de los ingresos, ni de cuánto aumentó la plantilla, ni de los fundamentos por los cuales se está ingresando a las personas de esa forma, directa”, cuestionó.
Asimismo, criticó al respecto, “hay gente allí que tiene otro trabajo en otro organismo del Estado del Uruguay, que si bien no es incompatible, quizás algo de falta de ética hay por ahí; entonces tenés dos cargos, cobrás dos salarios por supuesto, el dinero sale del mismo lugar, del Estado Uruguayo, y se supone que tenés que estar en el mismo horario en los dos lugares”.
“Y después -deploró la entrevistada- una situación súper particular es la gran mayoría de la bancada de ediles del Partido Nacional (PN) trabajando en CTM; acá en Salto, hasta en modo de chiste le dicen ´la bancada Salto Grande´ a la bancada del PN, porque en realidad, no voy a decir todos porque no son todos, pero la mayoría de los ediles ingresaron a CTM”.
Simultáneamente a esas discrecionalidades, “acá el índice de desocupación es muy alto”, siendo un Departamento en el que “la gran mayoría del trabajo es zafral en todo el cordón hortofrutícola, entonces son trabajos de seis, siete meses y el resto del tiempo las personas están desocupadas; y además con muy bajos salarios y baja especialización; y donde más la gente se emplea es en el sector comercial”, más afectado por la pandemia.
Pero los acomodos y uso partidario del Estado no estarían siendo juzgados negativamente por todos los actores en la órbita del FA: “cuando comenzó todo esto de los ingresos en CTM hubo una vez en que nuestro intendente”, Andrés Lima, “salió en un medio de prensa, no voy a decir defendiendo, pero como reivindicando lo que estaba haciendo Albisu en CTM con los ingresos; y que de paso -dijo Lima- ´nuestros gobiernos´, o sea los 15 años de gobiernos del FA, ´podrían haber hecho lo mismo y no aprovecharon´; algo así, no me acuerdo exactamente las palabras” pero el sentido fue que “´podríamos haber aprovechado y que podríamos haber ingresado gente de nuestro partido y de acá de Salto en particular, a CTM´; eso equivalió a que, con los funcionarios ex CTM, o sea la delegación que había designado el FA en esos 15 años, hubiera un intercambio de palabras”, evocó Cabrera.
A lo que puede parecer intrincado, tal vez lo explique una trama de carreras aspiracionales: “nosotros hemos vivido desde el inicio de este gobierno ´multicolor´ en permanente competencia de Albisu, en particular con la figura de nuestro intendente, en cuanto a que todas las semanas, yo creo que tienen algo preparado allí en los medios, hay anuncios del presidente de la delegación diciendo ´vamos a hacer tal cosa, vamos a hacer tal otra´, cuando excede totalmente las funciones para las cuales él está en CTM; las funciones de él en CTM son manejar la empresa hidroeléctrica, no tiene que hacer otra cosa, pero permanentemente está realizando actos de gobierno que coliden hasta con las competencias que tiene el intendente”.
Mientras tanto, contrastó la presidenta del FA salteño, “acá las políticas sociales podría decir que las lleva la propia población”, con una situación “durante la pandemia de más de 80 ollas solidarias que fueron sostenidas por la población organizada, acá en el conurbano de Salto, con más de 3.000 personas que comían en esas ollas, y sostenidas por la población, por las propias familias de los barrios y los aportes de nosotros mismos, que íbamos a las ollas a hacer los aportes para que ellos pudieran darles de comer a esos 3.000 salteños; eso trajo (…) que ellos se organizaran y hoy tengan personería jurídica, hoy la Red de Ollas Solidarias de Salto tiene personería jurídica, es una organización de la sociedad civil; no debería existir, el hambre de la gente la tiene que solucionar el gobierno”, recordó.