Más allá de la posición sobre el tratamiento periodístico del caso de violación grupal en el barrio Cordón, la postura de Cainfo sobre el caso pone el acento en la discusión pública sobre el equilibrio entre la función judicial y la labor del periodismo, así como las garantías de la ciudadanía sobre su libertad de expresión, expresó el periodista Fabián Werner a Tapalo con Radio, en M24.
El periodismo debe acercarse a todas las versiones de un tema para construir una explicación de los hechos de interés público, con lo cual cumple un rol fundamental en cualquier sociedad. Por esto hay un consenso que ubica a la libertad de expresión como un pilar democrático, para que el periodismo oficie de balanza y control de los poderes y de los privilegiados. En ese equilibrio, debería combatir corrupción, excesos y arbitrariedades del Estado y los privados.
En casos como el que analiza la justicia, la denuncia de violación grupal en Montevideo, y la difusión del material audiovisual, también evidenció otras cuestiones de la libertad de expresión, como hasta dónde puede llegar un medio o periodista ante un hecho como este, el rol de la ética periodística, la responsabilidad judicial, etcétera. En un marco donde el periodismo y el sistema judicial deben cuidarse entre sí.
Werner consideró que una mayor discusión de la práctica periodística hubiera evitado este episodio. Rememoró el caso en Santa Teresa, cuando el tratamiento periodístico puso el foco más en la víctima que en los victimarios. Hoy en día hay otras normas que se deben tener en cuenta en la práctica periodística, desde la Ley de medios hasta la Ley de urgente consideración. Más allá de la opinión personal, ningún periodista puede alegar ignorancia de las leyes, subrayó.
Pero también los periodistas tienen el deber de promover prácticas y condenar conductas relativas a la violencia de género, en este caso, que además están sugeridos en los manuales de ética, nacionales e internacionales.
Por otra parte, Werner identifica que hay quienes, desde determinadas militancias, observa los fenómenos sociales y la forma en la cual el periodismo las cubre y, desde ahí, nacen determinadas críticas más vinculadas a su posición ideológica, política o filosófica que la propia cobertura. Por ejemplo, personas que cuestionan las movilizaciones en contra de "la cultura de la violación", que generó posicionamientos a favor y en contra a esa definición, que después generaron nuevos debates. Inmediatamente a esto, apareció la cobertura del caso por parte de Ignacio Álvarez, sintetizó.
En cuanto al debate por la regulación del periodismo, no hay consenso y en cada país hay diversas instituciones que representan al colectivo que tienen sus resortes para tramitar este tipo de temas. La Unesco, la agencia de las Naciones Unidas dedicada a la defensa de la libertad de expresión, recomienda la autoregulación. Sobre el caso puntual, afirmó que la amplia mayoría de colegas tiene e incluso emitió una opinión del asunto.
Un error que señaló es instalar la idea de la libertad de expresión como algo particular del periodismo cuando es de toda la ciudadanía. En algunos países, hay garantías especiales para la prensa por su responsabilidad como contrapoder. La reserva de fuentes, por ejemplo, es un derecho básico del periodismo, pero por otra parte, si un periodista falsea datos o información, no hay protecciones especiales.
Para el caso puntual de la investigación por violación grupal, afectó la intimidad de la víctima. También marcó que el periodista señaló que el material lo compartió en su celular.
Con el allanamiento frustrado, y la discusión pública, se decide desistir la medida. Con un allanamiento concretado, quedaría expuesto el cúmulo de información, contactos y datos que el periodista o el medio posee y que no tienen relación con la investigación judicial. Así se pone en riesgo la protección a las fuentes de información de los periodistas, explicó Werner.
Cainfo: Sobre la cobertura periodística de una violación y la afectación a la libertad de expresión