En la campañas hacia el referéndum jugaron a favor del SÍ la aparición de “dos figuras referenciales como Pepe Mujica y Danilo Astori” y también “la militancia” compensando “una ventaja muy grande en la comunicación” oficialista en medios, mientras que “no sé si benefició al NO que se hubiera personalizado el voto al NO en el voto al presidente de la República”, analizó el politólogo Óscar Bottinelli en Nada Que Perder de M24.
Bottinelli señaló acerca del campo oficialista que tras el referéndum del domingo “esa área política está consolidada, cuando realmente empieza el periodo de gobierno que puede generar desgaste, está en el 50%, es decir que hay por ahora una pérdida, no quiere decir que sea irreversible, pero una pérdida neta del oficialismo” respecto del último ciclo electoral.
“Del otro lado (…) parece bastante claro que un área de izquierda está consolidada se puede decir en torno al 40, 41%, y hay un 6% que sigue siendo un elemento clave, en la definición electoral de 2024 por supuesto, pero digamos en la apoyatura del país (…); y está identificado este electorado, no es cualquiera, no es al azar”, puntualizó el entrevistado.
“Todo ese electorado, en grueso (…) en grandes números votó en algún momento del 2014 para atrás al Frente Amplio (FA) y probablemente en todas las elecciones en que ganó el FA”, resaltó; después subrayó que dicho electorado en el 2019 “votó, para decirlo en los términos del balotaje porque suena muy claro, la mitad votó a (Ernesto) Talvi, la mitad votó a (Guido) Manini, y esto tiene clasificaciones de clase social clarísimas”.
“El que votó a Talvi es una clase media, media acomodada, clase media profesional, por ejemplo universitarios, estudiantes; y la otra mitad, la de Manini, es lo que podemos llamar sub-proletariado, hay quienes lo llaman los vulnerables, los sectores más golpeados de la sociedad, los que tienen muchas más dificultades para moverse en la vida, en general sin trabajos muy estables, que votaron a Manini; incluso la primera mitad fue la que votó, cuando el FA era dos grandes mitades, la mitad que quedaba reflejada más bien en (Danilo) Astori, y los otros claramente ahí ya ´mujiquistas´, claramente ´mujiquistas´, un vaso comunicante ahí”, explicó el politólogo.
“Ahí hay un punto muy interesante que es la relación de la izquierda con esos dos electorados, que tiene estas características: cuando los partidos votan por separado de la coalición, pueden votar al Partido Colorado o a Cabildo Abierto; cuando vota la coalición como un bloque y detrás de una figura que representa un eje ideológico tirando al liberalismo económico, a un centro-derecha, o derecha pero no una derecha hacia lo popular, fundamentalmente el Partido Nacional, una figura como (Luis) Lacalle Pou, esas personas no votan para ese lado, votan hacia el otro, uno diría que son oscilantes y esto es muy importante porque claramente el juego de apoyos en el país se va para ese lado”, describió el fundador de Factum.
Asimismo “es importante que nos da la impresión de que el FA trajo de vuelta al redil, con el voto a voto, con el puerta a puerta, con la salida, a muchísimos frenteamplistas que estaban a favor de la LUC, que estaban por el voto por NO, por el voto en blanco, o ´yo voto anulado porque no me interesa esto´, o incluso estaba indeciso; es decir fidelizó, y sobre todo lo importante en el caso de la captación de voto por NO, (…) que vale doble”; acerca de esta fidelización y como apunte aún “muy prematuro”, comentó que “jugaron dos factores, uno a favor del SÍ y otro en contra del NO”.
“A favor del SÍ, que en una campaña que fue un poco conceptualmente desordenada (…), primero empieza a ponerse carne en el asador que estaba faltando, con una aparición no muy intensa pero el hecho que aparecieran dos figuras referenciales como Pepe Mujica y Danilo Astori era muy importante para ese electorado del FA que no captaba el SÍ y que era un electorado más periférico, más independiente, más que sigue las grandes cosas y no está ligado a los aparatos ni a los sectores ni a los movimientos sociales; (…) y además la militancia, la movilización, eso fue muy importante porque de alguna manera, frente a una ventaja muy grande en la comunicación, porque fue en la publicidad y fue en las notas periodísticas, los informativos que hubo una ventaja muy grande del NO sobre el SÍ en la presencia, bueno, la militancia compensó eso”, resaltó el avezado analista.
“Y el otro tema -prosiguió- es que no sé si benefició al NO que se hubiera personalizado el voto al NO en el voto al presidente de la República, porque terminó así, (…); es probable que al sector éste que está más próximo a los partidos de la coalición pero distante de la figura que hoy es el presidente y que en el ´19 era el candidato, esa presencia le haya provocado lejanía, ¡´ah, no, yo ahí no´!; que haya ayudado bastante al SÍ el personalizar; la conferencia de prensa del miércoles llevaba a una simplificación que era ´voto por NO por Luis Lacalle Pou´”, observó.
“Y eso no apareció como negativo; lo hicieron además no solo por un afán personalista, de consolidar un liderazgo, una figura referencial, sino asentado en que todas las encuestas dan una importante aprobación de la figura del presidente; el tema es que ahí hay que matizar porque, en el caso de Factum, así como da una aprobación del presidente importante, muy importante, resulta que nos da que la confianza del presidente (…) está bastante cerca de lo que fue el resultado éste; la aprobación es ´yo apruebo´ y ahí puede haber hasta elementos de simpatía; ¡yo confío o no confío!, y ahí resulta que medio país confía y medio país no confía en el presidente, y esto no es coyuntural, ahora, ya lo venimos viendo desde el año pasado”.
“Y lo otro es que aún desde hace mucho más de un año (…) cuando se desagregaban los temas el presidente y el gobierno tenían un buen apoyo en seguridad pública, ni hablar en coronavirus, en atención de la salud, una buena imagen en los últimos tiempos en materia de empleo, pero constantemente una fuerte desaprobación en las cosas que tenían que ver digamos más con el día a día, (…) el ingreso de los hogares, los sueldos, las jubilaciones, lo que gana la gente por su cuenta, y los precios, así como también la visión de cómo está el manejo de la pobreza; y esos eran puntos no coyuntural hacia marzo: desde la segunda mitad del 2020 ya había una idea negativa, y eso la Presidencia se lo salteaba y miraba el número mágico que más del 50 y hasta el 60% aprueba al presidente, entonces el presidente es ´número ganador´ ; jugaron un poco a eso, sin ver que había, de la misma gente que aprobaba al presidente, estaba desaprobando gestión en aspectos claves para adentro del hogar, para su día a día”, remarcó.
"Ganó el No pero está por debajo del balotaje, él esperaba [por Lacalle Pou] un triunfo rotundo del No, pero no fue así. La noche del domingo vimos a un presidente afectado, que esperaba un respaldo mayor", señaló Botinelli, quien precisó que mientras "el presidente salió debilitado del referéndum", el resultado "tonifica" a la izquierda y "cambia anímicamente estos dos años hasta la campaña electoral".