Daniel Pereyra, integrante de la Coordinadora para la Defensa de la Cadena Avícola habló con Nada Que Perder de M24 acerca de la medida del gobierno que nuevamente aplica para liberar la importación de pollo que está afectando al sector local.
El vocero de la gremial dijo que solicitaron una reunión con el presidente de la República, Luis Lacalle y autoridades del Ministerio de Ganadería y Pesca (MGAP), ante la falta de respuesta del gobierno ante la situación que vive el sector.
"Hemos encontrado una insensibilidad de parte del MGAP. Declaraciones de (Fernando)Mattos (el ministro) y del presidente de INAC (Instituto Nacional de la Carne, Conrado Ferber) que van en una línea de defender la liberalización de las importaciones, defender a los importadores y no querer ver y mostrar números de forma distorsionada para apoyar la medida que tomaron que a todas luces sólo ha traído perjuicios para el consumidor como para el sector productivo", sostuvo.
Pereyra cuestiona que se exponga a la industria local, que era "relativamente" competitivo con Brasil, sin cupos de ingreso al país de mercadería avícola. "Es como si tuviéramos a Nueva Zelanda pegada, en la frontera, que pudiera entrar sin aranceles productos lácteos, como entra el pollo brasilero, porque se le cayeron mercados internacionales", explicó.
"Imaginate lo que pasaría con Conaprole", acotó.
El integrante de la Coordinadora contó también que la medida del gobierno se tomó sin haber consultado a la Mesa Avícola que está en el MGAP por ley y no habiendo a la Mesa Consultiva a la Cadena de Aves.
"Nos da para pensar si es desconocimiento o desidia. Les importa un carajo toda la gente que está detrás de esta cadena de valor. No hay otra explicación. Por lo menos de tener la inteligencia de haber reunido a la mesa. Nos enteramos por la prensa", agregó.
Por otro lado, señaló que uno de los números que se manejó ayer en una reunión con el MGAP, donde se planteó establecer una cuota de trozado para tener un mínimo de protección, fue que el 25% del mercado de suprema se lo quedó el importado y desplazó al producto nacional.
Mientras que los industriales más chicos que compran el pollo entero a las plantas de faena y agregan valor a su trabajo mediante el trozado y la elaboración de pollo y pamplona, su actividad disminuyó un 50%.
"Todo por una situación momentánea. En enero y febrero del año pasado, el cupo con Brasil no permitió a los importadores traer nada porque ese país estaba caro. Estaba exportando el pollo entero al precio que hoy nos manda la suprema", sintetizó.
Por otra parte, sobre la denuncia que se realizó a INAC respecto a que se importan supremas congeladas y que luego de venden como frescas, no hubo respuesta.