Intentó restituir la memoria del inspector Víctor Castiglioni desde el día cero de su gestión. Reimpulsó las comisiones de apoyo policial, cerradas en períodos anteriores por ser “bocas de corrupción”, perdió a 10 de los 19 jefes de policía designados el 1º de marzo de 2020. Cercado por las renuncias que provocó el caso Astesiano, la restitución de la “guardia vieja” de la policía perdió a Diego Fernández este miércoles 8 de febrero de 2022.
A los tres meses de asumir el mando, Fernández justificó ante los medios de comunicación la restitución del cuadro en homenaje al inspector Víctor Castiglioni y renombró en memoria a este policía a la sala de actos de la Dirección General de Información e Inteligencia. “Fue un acto de justicia profesional”, expresó a El Observador. Aseguró que ignora los hechos de tortura que se le imputaron.
Castiglioni estuvo al frente de esa repartición desde su creación hasta 1982. Varias víctimas de torturas e interrogatorios ilegítimos lo identificaron como su victimario y fue denunciado por la planificación del secuestro de Elena Quinteros, rememoró La Diaria.
Bajo los 35 meses de su mando, fueron trasladados 10 de los 19 jefes departamentales y tres de ellos lo hicieron dos veces, listó El Observador este miércoles 8. Muchos de ellos fueron forzados por la justicia, debido a investigaciones penales.
Alberto González (Artigas) fue desplazado en junio de 2020 luego de una evaluación de desempeño. Claudia Pérez (Bomberos) fue sustituida por el mismo motivo y además enfrentaba una denuncia del sindicato por abuso de funciones y fue desplazada también en junio.
Erode Ruiz (Montevideo) se reunió en octubre con Gustavo Leal y fue cesado al instante. Ruben Saavedra (Florida) falleció en un accidente de tránsito en mayo de 2021. Blanca Olivera (Lavalleja) renunció por motivos personales en junio.
Distinto fue lo de Adán Machado, quien renunció tras una investigación por contrabando en Cerro Largo y en setiembre de 2022 fue condenado a cuatro meses de prisión por abuso de funciones y revelación de secretos. O el de Gustavo Silveira (Treinta y Tres) desplazado mientras recaía sobre él una investigación por ser omiso en un caso de corrupción.
Orestes da Silva (San José) renunció en agosto. Y ahora, la cúpula mayor de la policía fue totalmente removida por el caso Astesiano: Diego Fernández, Jorge Berriel y Héctor Ferreira.
La primera baja de Diego Fernández
En la administración anterior, con Eduardo Bonomi en el ministerio del Interior, Fernández fue jefe de policía de Montevideo. En una nota titulada “la policía, como el pescado, se pudre por la cabeza”, el periodista Gabriel Pereyra enumeró algunos episodios protagonizados por el ahora ex número uno de la policía en la gestión del Partido Nacional.
En su columna en el semanario Búsqueda del 13 de octubre de 2022, Pereyra rememora un operativo para capturar a un comisario y dos sargentos de la seccional 3ra. de Montevideo que pedían coimas a un contrabandista. La tarea de Fernández era distraer al comisario pero, según la nota y en base a un artículo de Brecha firmado por Venancio Acosta, esto no ocurrió y el operativo casi se cae.
“el jefe (de policía de Montevideo, Diego Fernández) se excusó y no supo explicar por qué”, cierra la nota de Brecha.
Posteriormente, una investigación lo vinculó a una “red de corrupción” en el servicio 222 de la época en la cual estaba al frente de la Dirección de Cárceles. “Insólitamente zafó”, dice el artículo.
En abril de 2013 la seccional 14º recibió una denuncia de rapiña y el agente le respondió que no tenía un patrullero para enviar. Estalló un escándalo por la disponibilidad de patrulleros y la implementación del nuevo sistema que ubicó un gps en cada móvil policial, lo que a la postre desmintió todas las versiones de prensa que durante una semana publicaron los diarios sobre la ubicación de los móviles: había un patrullero en la puerta de la casa del comisario a la hora del delito. Y Fernández renunció.
Ya en esta administración, Pereyra rememoró que la denuncia sobre Ayuto recayó en Diego Fernández y quedó en nada. “Ayuto contó a sus allegados que Fernández lo recibió en Montevideo como un amigo y que ya antes le había dicho que se quedara tranquilo, que no pasaba nada”, concluyó Pereyra.