El analista internacional dijo que "se desestabilizan gobiernos electos por la gente y está empezando a aparecer como una tendencia en la región".
En su columna en Nada Que Perder (M24), Álvaro Padrón dijo que durante la última cumbre del Mercosur hubo "mucho ruido y pocas nueces. Se usaron términos que están lejos de corresponderse con la realidad, me molesta que siempre (se diga que) estamos al borde de un abismo y nunca pase nada, que es lo mejor".
Dijo que el gobierno del presidente Luis Lacalle Pou está "desentonando y tomando un camino contrario al de toda su historia", también "usa un concepto y un dogma de "abrirse al mundo". El canciller Francisco Bustillo escribe un discurso que no dice nada". "Que hoy parezca más seria la política internacional paraguaya, dice mucho. Está teniendo un comportamiento que le permite sacar ventajas", agregó.
"Es cierto que el Mercosur no anda bien, pero hay que complejizar un poco más y hacer un análisis de la coyuntura mundial y ver que bloque queremos. La idea de asimetría es muy potente y no aparece en ningún acuerdo bilateral, es el reconocimiento de que el Mercosur tiene que servirle a todas las partes", agregó.
Sobre el posible ingreso de Uruguay al Transpacífico, que le generó el repudio unánime de los socios del Mercosur, explicó que "negociar el (ingreso al acuerdo) Transpacífico lleva entre 6 y 8 años, (Lacalle) no puede mandar el canciller a sacarse una foto unos días antes. Cada cosa parece ser una cosa más de marketing, de impacto, que de sustancia. Acá ni siquiera se ven las ideas".
"En 1991 cuando se ingresa al Mercosur se realizó un gran debate parlamentario y social. Durante un año tuvimos la posibilidad de discutir la estrategia de inserción internacional", recordó Padrón, quien cree que debemos "prepararnos" para la discusión que se dará con el advenimiento de Lula Da Silva.
Consultado sobre la salida de Pedro Castillo de la presidencia de Perú, dijo que su "error fue gigante, es clarísimo que había un proceso antidemocrático cocinandose desde el día que gano. Aunque ese proceso no podía ser enfrentado con una actitud antidemocrática. Lo que podría haber hecho es convocar a elecciones". "En Brasil en 2016 se dio un golpe a la inversa, el Parlamento intervino otro poder y derrocó a un presidente electo por el pueblo", agregó.
Para el analista, "está claro que hay una coordinación y hay lugares donde se enseñan a hacer estas cosas", con intervenciones de poderes judiciales que laudan por encima de la política que va perdiendo peso y sus problemas se laudan en tribunales, "eso es gravísimo".
Señaló "la influencia de los podes reales: los poderes económicos y mediáticos. Cuesta mucho mantener empresas mediáticas, es muy fácil comprarlas y utilizarlas como herramientas para desestabilizar. La mas conocida es la de empezar diciendo que los mercados andan mal, se lo hicieron a Lula apenas ganó. Son operadores políticos, económicos que activan mecanismos para evitar que esas políticas funcionen".
"Se desestabilizan gobiernos electos por la gente y está empezando a aparecer como una tendencia en la región", y "ante cualquier cosa aparece la vía judicial", lamentó.