En Nada Que Perder de M24 habló Daniel Pereyra, de la Coordinadora para la Defensa de la Cadena Avícola, acerca de la situación que atraviesa actualmente el sector.
Al respecto dijo que el escenario se ha tornado difícil desde marzo de este año, con la liberalización de las importaciones de los productos avícolas.
Recordó que en 2010 Uruguay acordó con Brasil la cuotificación del ingreso de pollo, que se acotara la liberalización del mercado al pollo entero, sin trozar y por un volumen de 120 toneladas mensuales.
En aquel entonces se entendía que las asimetrías que tenía la avicultura brasileña con la uruguaya, podrían generar "un daño irreparable" sobre el sector uruguayo. "Brasil es el productor número uno de carne de pollo en el mundo y el exportador principal a nivel mundial", explicó Pereyra.
Una vez acordada esta medida en la mayoría de los meses no venía nada de Brasil. "Esto demostró que, en el pollo entero, con la diferencia de calidad, éramos competitivo. Porque el pollo nuestro es fresco, de piel amarrilla, no tiene agua y el brasileño viene congelado, trae mucho hielo, es chico, de piel blanca. Hay una diferencia de precio que el consumidor está dispuesto a pagar por un producto de mejor calidad", detalló.
Y prosiguió: "Cuando el precio en el mercado interno, por cualquier motivo, sea una ola de calor, un problema de producción que pudiera mermar la oferta, automáticamente era rentable traer pollo de Brasil y se traía. Actuó como un regulador, sin dañar".
Asimismo, relató que, al comenzar el año, en enero y febrero no vino pollo de Brasil porque estaba más caro.
"Cuando la carne roja sube causa en el gobierno un nerviosismo el tema de la inflación y ahí salen a anunciar la liberalización de las importaciones. Ahí se sacan los cupos y se habilitan los cortes y ahí es donde empiezan los problemas. En mercados como China empieza a sobrar productos y para setiembre empiezan a traer grandes volúmenes los importadores de suprema", agregó.
El fasonero sostuvo que esta medida "está causando una distorsión en la comercialización, en las pequeñas industrias que compran el pollo a las productoras, lo trozan, lo elaboran, le generan valor con la elaboración de pamplona".
"Lo que más asusta es la escalada que mes a mes las solicitudes de importación aumentan y afectan los niveles de producción. Ninguna empresa produce para vender por debajo del costo y cuando los números no dan empiezan a bajar la producción. Va a empezar a afectar a los fasoneros, hoy los afectados son los distribuidores", remarcó Pereyra.
Consideró que la medida no permite competir "de igual a igual" y criticó que el gasoil y la energía - que se utilizan en este sector - en Uruguay ha subido muchas veces y en Brasil es más barato.
En este sentido, los productores de pollo piden volver al acuerdo de 2010 ya que "la libre importación torna casi inviable la industria avícola nacional; solo enriquece a tres o cuatro importadores".
"Por cada kilo de suprema que ingresa, son cuatro kilos de pollo que acá no se producen", sintetizó.