Todos los cambios de la LUC en materia de Educación están en clave de centralización del poder y obsesión por el control, advierten desde Sintep

Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS
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La Ley de Urgente Consideración (LUC) genera en la Enseñanza cambios “nefastos” de corte “autoritario” como “la eliminación de la participación docente en los consejos de gobierno”, la disposición de que “los directores de los centros educativos elijan al personal docente” y la atribución de “un enorme poder al Ministerio de Educación y Cultura” dándole “la espalda a la tradición autonomista de la Educación”, alertó en INFO24 el secretario general del Sindicato de la Enseñanza Privada (Sintep), Sergio Sommaruga.

Sommaruga valoró que “los cambios en la Educación” operados por la LUC “son nefastos” y lo fundamentó con “tres consideraciones generales”; la primera es que “son cambios a espaldas de la comunidad educativa, y en muchos casos, contrarios a la comunidad educativa, y los cambios en Educación que no devienen del diálogo, de la construcción de acuerdos y de los consensos, son cambios malos, negativos, porque nacen con pie de barro y a prepo, y en el sistema educativo las cosas a prepo no funcionan”.

La segunda consideración remite a que “se hizo una reforma de la Ley 18.437 no solo de espaldas a la comunidad educativa sino con cambios que nada tienen que ver con el diagnóstico que durante tanto tiempo las derechas utilizaron para socavar la Educación Pública uruguaya durante los periodos de gobiernos anteriores; tenían la oportunidad de instalar soluciones a los problemas que enunciaron a diestra y siniestra durante tanto tiempo tomando la Educación como botín de guerra, y ninguno de los cambios tiene que ver con el rezago, con el fracaso escolar medido en rendimiento y repeticiones; no hay ningún cambio significativo, genuino, profundo en relación al funcionamiento pedagógico del sistema educativo”.

Los de la LUC hacia la Educación “son todos cambios, y acá viene la tercera consideración, que tienen que ver con una matriz ideológica y conceptual, que es la obsesión por el poder, todos los cambios en materia de Educación están en clave de control centralizado del poder y obsesión por el control; esto me parece muy importante porque cuando desde el poder se mira a los trabajadores, a los alumnos y a las familias desde el control y la sospecha, es porque hay una mentalidad muy autoritaria atrás”.

“Por ejemplo, es nefasto lo que ocurre con el artículo 160 de la LUC, que introduce la eliminación de la participación de los docentes en los consejos de gobierno del sistema educativo”; “un caso concreto para ejemplificar lo dañino de esto” ocurrió recientemente, “cuando se despidió a dos maestras del sistema educativo privado” y “no hubo ninguna investigación, ni una sola, el Estado hizo caso omiso, miró para el costado” y esto “fue posible porque no había ninguna maestra o profesor en los organismos para generar contralor, para reclamar investigación; entonces se perdió participación, se perdió diálogo, pero se perdió transparencia, ganó la opacidad, la falta de controles, esta obsesión por el control ejercido por una sola persona”.

“Esta obsesión por el control también se ve en algo muy peligroso y que es más del oficio de enseñar, tiene que ver con la libertad de cátedra, que es la quintaesencia de la docencia, lo que le permite a la maestra, el profesor, ejercer su oficio con la libertad de elección de los temas, los enfoques didácticos, la elección de los autores, el armado de las estrategias, el cómo enseñar”; precisó que “este peligroso atentado contra la libertad de cátedra” es perpetrado desde que “la LUC impone una reforma del Estatuto Docente y No Docente, que son las condiciones de trabajo y de regulación del ejercicio de la tarea de enseñar, y ahí se incuba la posibilidad de que los directores y las directoras de los centros educativos sean quienes elijan al personal docente, eliminando todas las garantías; entonces, mañana, a un director no le gusta cómo doy clases de Filosofía, o no le gusta mi enfoque, y no me contrata; emula lo peor del sistema privado de enseñanza, la contratación discrecional; entra el nepotismo, el amiguismo, la persecución política y antisindical, como estamos viendo con lo que pasó en San José”.

Hacia adelante, proyectó el profesor, “no tengo la menor duda de que estas 800.000 firmas son las llaves que van a abrir el proceso de debate democrático con respecto a la LUC”; y en esa dirección “quiero que nos expliquen a todas las familias uruguayas porqué el artículo 155 restringe la obligatoriedad, y porqué se suprime la extensión pedagógica para escuelas y liceos”, así como “porqué el artículo 140 introduce la no obligatoriedad de la Educación Inicial: hacen una reforma para decir específicamente que la Educación Inicial no va a ser obligatoria, ¡en Uruguay!, en el mismo país que en el año 2020, 72 niños y niñas menores de 6 años fueron empujados violentamente a vivir por debajo de la línea de pobreza, 72 por día, tendríamos que pintar todos los muros de la ciudad con el número 72”. y, contrastó, “en el mismo año que pasaba eso, el 1% más rico se llevaba 3.500 millones de dólares a cuentas del exterior por cartera de inversión”.

“Y lo otro -añadió el secretario del Sintep- que también está relacionado con la LUC en esto de no tener políticas de largo plazo, y de atar la Educación a los vaivenes de los poderes ejecutivos, es que se ha dado a través de la LUC un enorme poder al Ministerio de Educación y Cultura, cuando en Uruguay todos los partidos construyeron un consenso respecto a la autonomía de la Educación con respecto al poder político, para que cuando cambiaran los partidos no se manoseara a la Educación; la LUC le da la espalda a esa tradición autonomista de la Educación, golpeando fuertemente a la ANEP y también a nuestra Universidad de la República”.

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